
Historia de la Cartuja
En el medievo europeo aparece un nuevo tipo de monasterio: La Cartuja. Esta nueva institución que unía la vida ermitaña y la cenobítica en un ámbito, tiene lugar gracias a la fundación en el año 1004 por San Bruno de la Orden Cartuja.
La primera casa de esta Orden se localizó cerca de Grenoble, en los montes "Cartuxa" y sus componentes fueron además de San Bruno, cuatro clérigos: Laudino, Esteban de Bourg, Esteban de Die y el capellán Hugon y dos legos: Andres y Guavino. El desarrollo de esta Orden fue escaso en los siglos XII y XIII, pero tuvo un gran florecimiento en los siglos XIV y XV.
En España esta Orden fue introducida por el rey de Aragón Don Alfonso II, fundándose su primera casa en Tarragona en el año 1194 llamada "Scala Dei". Antes de fundar la Cartuja Vall de Crist se fundaron otras 3 cartujas:
La cartuja de Val de Cristo fue la quinta fundación en la península. Fue construida en la provincia de Castellón, dentro del partido judicial de Segorbe y ocupando tierras del término de Altura. Los documentos históricos sitúan su fundación en el año 1385, durante el reinado, en la corona de Aragón, de Pedro IV y citan como su fundador a su hijo el Infante Don Martín.
Refiriéndose a la cartuja de Val de Cristo Joaquín Vivas cita que esta se puede blasonar de tener cinco reyes como fundadores: Don Pedro IV de Aragón, su hijo Don Juan de Aragón, Don Martín de Aragón, Doña Mª de Luna y D. Martin Rey de Sicilia, hijo de estos últimos, rey de Sicilia. Pero de todos ellos el pilar básico de la fundación es Martín I.
Era Don Martín el segundo hijo de Pedro IV de Aragón y Leonor de Sicilia, de la que tuvo cuatro hijos Juan, Martín, Alfonso y Leonor. Martín nació en el año 1356 quizás en Gerona o Perpiñán. Se sabe que la niñez de Don Martín se desarrolla de forma paralela a la de Don Bernardo Cafabrega, joven de noble abolengo, que se hallaba al servicio del Rey Don Pedro como paje, personaje en quién Don Martín confiaría toda su vida y que influyó posteriormente en el Infante para la construcción de la cartuja de Val de Cristo, Bernardo de Cafabrega entró a pertenecer a la orden Cartuja cuando el Infante D. Martin contaba cartorce años éste le visitara continuamente en la cartuja de Scala-Dei incrementando así su afición por esta Orden monástica.
Pedro IV concertó el matrimonio de su hijo Don Martín, con Doña María de Luna el matrimonio se celebró en Barcelona en el mes de junio del año 1372, pasando a ser Don Martín a través de la dote de María de Luna, Conde de Luna y Señor de Segorbe y más tarde Conde de Jérica, título que le fue concedido por Pedro IV.
Hacia el año 1375, tras las muerte de la reina Doña Leonor de Sicilia, Don Martín y Doña María de Luna dejaron la corte y pasaron a vivir en Montblanc (Tarragona) donde un año mas tarde nació Don Martín el único hijo de los cuatro que tuvo Doña María de Luna que le sobrevivió, los otros tres Infantes eran Jaime, Juan y Margarita y todos ellos fueron enterrados como veremos mas adelante en la Iglesia Mayor de esta cartuja de Val de Cristo cuando las obras fueron terminadas.
En 1380 fue nombrado por su padre Vicario General del Reino de Sicilia, contaba entonces Don Martín con 24 años de edad y su vida se desenvolvía entre sus palacios de Montblanc, Valencia, Jérica y Segorbe.
A principios de 1383 tuvo Don Martín, a través de un sueño, una visión del Juicio Final y tomándola como aviso del cielo le indujo a fundar inmediatamente la cartuja, proyecto que había ido retrasando debido a sus escasos medios económicos para tal empresa.
Los motivos para su fundación varían según distintos historiadores, pero la postura más apoyada la ofrecen los Padres Cartujos Joaquín Alfaura, Francisco Marques y Joaquín Vivas que la basan en la religiosidad y la afición del Infante Don Martín a la Orden Cartuja, la influencia de Don Bernardo Cafabrega y a la visión que tuvo en sueños el Infante del juicio final.
Los pasos previos para la fundación de la cartuja de Valdecristo fueron la petición de licencias pertinentes por parte del Infante don Martín, al Papa Clemente VII y al entonces General de la Orden Cartuja Don Guillermo Raynaldo, aunque no se sabe cuando fueron solicitadas, su petición tuvo que ser formulada antes del 21 de Abril de 1383, fecha en que están datados los documentos de respuesta afirmativa del Papa Clemente VII y del General de la Orden. La búsqueda del lugar adecuado para la ubicación de la nueva cartuja fue encomendada por el Infante al obispo de Segorbe, Don Íñigo de Valterra, a Don Monsen Bonifat de San Feliú, procurador general de sus Estados y al Prior de Portacoeli, Don Simón Castellets, por tener que partir Don Martín obligatoriamente para Monzón donde su padre el rey D. Pedro había convocado cortes. Sin éxito en su búsqueda durante los 2 años que D. Martín permaneció fuera, el lugar fue elegido el día 17 de marzo de 1385 cuando acompañados por el Infante y un peregrino llegado de tierra Santa, este último dijo que la zona donde hoy están ubicadas las ruinas de la cartuja era el lugar mas parecido al Valle de Josaphat en Jerusalen y también por ello, según cita Francisco Asis Aguilar, al monasterio se le dió el nombre de Val de crist, así como por la visión que tuvo en su sueño.
Elegido el lugar y estipulados los límites donde debía construirse la nueva fundación, el Infante Don Martín pasó a la compra de estas tierras adquiriendo dos masías, la primera de Doña Sevilla Lopez y la segunda de Don Miguel Castelló, notario y vecino de Segorbe, que al parecer fue la que se utilizó para la construcción del monasterio, además de otras tierras situadas en la "partida de canavas" para poder completar el recinto marcado para la edificación del monasterio.
La aceptación de estas masías, tierras y rentas dadas por el Infante Don Martín y su esposa Doña María de Luna, tuvieron lugar en la Catedral de Segorbe el día 18 de marzo de 1385 por el Padre don Simón de Castellets, prior de Portacoeli, según la autoridad que le había concedido el General de la Orden, en cartas fechadas el 21 de Abril de 1385, y al día siguiente Don Martín dio a la casa el nombre de Valle de Jesucristo.
Los primeros monjes y conversos que vinieron a habitar el monasterio procedían de la Cartuja de Scala Dei, éstos eran los padres: Don Bernardo de Cafabrega, Don Arnaldo Ardueni, Don Juan Fernando, Don Francisco Caplana y los religiosos conversos Fray Guillen Despuig y Fray Antonio Capana. Salieron desde Scala Dei hacia Portaceli el día 23 de mayo y el día 5 de julio desde Portaceli hacia Val de Cristo acompañados por el Prior de Portaceli D. Simón Castellets, quién ya había mandado anteriormente un religioso de Portacoeli para acondicionar en la masía, aposentos en forma de celda y una capilla. El día 18 de Junio del mismo año, salieron procesionalmente desde Segorbe hacia el lugar elegido para edificar la cartuja y allí se dio posesión de la nueva casa a los mencionados frailes, se celebró la primera misa y se colocó la primera piedra del gran edificio. En el capitulo General del año 1385 el padre D. Juan Berga fue nombrado prior de Portacoeli. Posteriomente según carta fechada a 22 de Julio del año 1385, el Reverendo General Don Guillermo Reinaldo concediéndose la autoridad del capitulo general dio permiso al prior de Scala Dei Don Simón de Castellets, para nombrar rector de Valdecristo, cargo que recayó sobre Don Juan Berga el 15 de Agosto de 1385, al día siguiente nombró conrer a Don Bernardo Cafabrega, su rectorado fue convertido en priorato en el capitulo general de 1386.
Siendo Don Martín el segundo hijo de Don Pedro no estaba destinado en un principio a ceñir la corona, así ofreció a su padre la honra de ser fundador de la cartuja, para conseguir así que la fundación fuera real, con este motivo vendió Don Martín a su padre el molino de Jérica, de donde era Conde y el derecho a los dos mil sueldos sobre los herbajes de la misma, por el precio de 60.000 sueldos (documento fechado y firmado el 3 de enero de 1386 en Barcelona). El 7 de enero de ese mismo año Don Pedro se instituía fundador de este monasterio, a la vez que entregaba como donaciones el molino y los herbajes adquiridos a su hijo. Los tres libros, dos originales y una copia, mandados hacer conteniendo todos los privilegios concedidos a Val de Cristo por sus reyes fundadores se encuentran actualmente en el Archivo Nacional de Barcelona el codice firmado por Pedro IV de Aragón y los otros dos ejemplares firmados por Martin I y Martín de Sicilia en el archivo de la Catedral de Segorbe. A partir de este momento se empezó a construir la Iglesia de San Martin y se dio orden que se labrase un claustro (posteriormente llamado de los frailes) y que se hicieran en él seis celdas, y una celda para él y otra para su esposa "al lado del horno al subir de la escalera".
El Rey Don Pedro murió el 5 de enero de 1387 sucediendo en el trono su primogénito Juan, el cual confirmó todas las donaciones hechas anteriormente al monasterio a la vez que favoreció con otras nuevas: donaciones que fueron recogidas en un nuevo códice firmado por Jaime I y que hoy se encuentra en la Catedral de Segorbe.
Con este fuerte apoyo económico la obra de la cartuja prosperó rápidamente, así como con la orden que dió Don Martín a las Aljamas de moros de Segorbe, Altura y Vall de Almonacid de que tomasen por su cuenta el carruaje y trajín de los pertrechos necesarios de madera, piedra y todo lo necesario para la continuación de la obra. Pero las obras dan un giro radical al ser elegido Don Martín heredero al trono tras la muerte de su hermano Juan sin sucesión, el 13 de Mayo de 1395. Don Martín se hallaba entonces pacificando la isla de Sicilia así pues podrá tomar posesión de la corona y Reinos de Aragón hasta el año 1397 siendo ungido y coronado Rey en la metropoli de Zaragoza el día 13 de abril, realizándose el mismo acto al día siguiente con la Princesa Doña María de Luna, su esposa.